El incumplimiento del régimen de visitas es una situación frecuente en los procedimientos de familia y puede tener consecuencias legales importantes. Cuando existe una resolución judicial que regula las visitas con el menor, ambas partes están obligadas a cumplirla.
Si uno de los progenitores incumple de forma reiterada el régimen de visitas, el otro puede solicitar la ejecución judicial de la sentencia. El juzgado puede requerir formalmente el cumplimiento e incluso imponer multas coercitivas para garantizar que se respete el derecho del menor a mantener relación con ambos progenitores.
¿Por qué es importante reclamar el incumplimiento?
El incumplimiento no solo afecta al progenitor perjudicado, sino que también puede causar un daño emocional y una inestabilidad en el menor. Por ello, actuar judicialmente resulta fundamental para proteger el interés superior del niño.
Además, dejar constancia de los incumplimientos puede ser determinante en futuras reclamaciones, como:
Solicitudes de modificación de medidas.
Cambios en la custodia.
Limitación o ampliación del régimen de visitas.
Reclamaciones por incumplimientos reiterados.
El objetivo principal de estas medidas no es sancionar, sino proteger el bienestar y la estabilidad emocional del menor. Mantener una relación continuada con ambos progenitores forma parte de sus derechos fundamentales.
